Todo es siempre gris y triste, siempre hay algo que falla, que falta, y todo parece ser problema de mi visión de las cosas. Bueno, ¿quizás no? ¿Quizás las cosas son realmente feas, grises y tristes? ¿Quizás sí que está el mundo para sentir rabia? ¿Quizás tengo derecho a sentir dolor y poder expresarlo y no pensar que son paranoias mías, que busco atención? Quizás que puedo pedir afecto si siento que me falta. Quizás no es siempre que exija más de lo posible. Quizás tengo razones para querer rendirme del todo y no es un malvado bicho en mi cerebro el que me deprime. Quizás necesito decir "oye, os echo de menos" y no tomarme una pastilla. Quizás tengo derecho a llorar y a fallar y a sentir desesperanza. Quizás rechazarlo me haga quemarme la piel. /Decir "te echo de menos" es como desnudarme, colgarme mil dianas en el cuerpo y suplicar que disparen. Qué difícil convencerse de que ellos ya no llevan armas. (...
una vez me senté en lo alto de un antiguo búnquer y ya no pude levantarme lo habían dejado allí arrojado en la arena sobresalía hacia adelante, quedando una caída coronado lo más cerca posible de ella por una caseta allí me sentaba a ver el atardecer en la roca aun caliente por el sol de verano a veces era ella, a veces era él, normalmente siempre había un Amor con quien compartir la brisa y apoyar el hombro mientras las rocas de enfrente nos veían crecer a lo largo de los años ellas saben que me quedé allí para siempre de alguna forma que no ubico que no me queda más que recordar / Recordar: del latín recordari (re: de nuevo; cordis: corazón) Recordar significa volver a pasar por el corazón /
Pensaba que eras mío como ofrenda y sacrificio hacia el Afuera yo, devota como nadie. Esto que nombras no se toca, no se huele, un opaco cristal lo envuelve. Esto con un nombre cae en el olvido; así que mírame, huéleme, tócame, no me escindas por dentro: soy cuerpo mi yo.
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