¿afuera?
no encuentro absolutamente ninguna palabra por la que empezar a escribir, a descuartizar lo que siento y quizás sea porque no necesito descomponer cada pedacito que conforma mi entera emocionalidad para poder hacerme habitable.
como si la palabra, una vez escrita y no solo pensada -soñada, en cierta forma- diera paso a una realidad factible y, por ello, aprehensible. Y en tanto que tal, podría llegar a comprender qué es lo que circula en mi interior -asumiendo que hubiera una diferencia tajante entre interior y exterior; estas barreras quizás construyan un impedimento mental mayor del que nos atrevemos a asumir pues implica dejarnos en un segundo lugar y asumir que no somos nada por dentro-
en todo caso, no sé qué decir, y eso ya dice muchas cosas, demasiadas cosas. tan solo el latido de las sílabas palpitando desde el pecho hasta mis dedos -llegar a la lengua es un camino que requeriría un viaje de ida y vuelta a los infiernos- ya indica una necesidad que sobrepasa la expresividad -¿una expresión puede ser inmaterial, entendiendo por tal, interior?-
entiendo que hay una pena que pospongo, también entiendo que hay una vitalidad que ya ni encuentro como para poder posponerla.
en cualquier caso: he encontrado algunas palabras. inconclusas e insípidas con las que, imagino, he conseguido sacar algo, he conseguido liberar cierto peso, o eso se espera -¿y si me quedo sin peso que descargar? ¿no podría seguir escribiendo?- reniego de la necesidad del dolor para escribir.
"escribir es defender la soledad en la que habito" eso decía zambrano, quiero que eso quede tatuado en mi corazón. una defensa no solo interior en tanto que habito, y habitar siempre implica un afuera. incluso si ese afuera es la misma soledad, interior y exterior se funden: siempre hay una palabra -si no, invéntala-
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