los sueños de mi voz
Hace tiempo que dejé de creer en mi voz,
aunque creo que nunca tuve fé en ella
mi garganta, desde luego, no lo notó
Hoy he soñado que estaba en un escenario
y las distintas exigencias que me impongo
se sentaban junto a los oyentes en los palcos
Notaba que las expectativas se clavaban
por todo mi cuerpo, como agujas en una
sesión de acupuntura, o como en una sala
de torturas, hasta dejarme inmóvil
Llegó la hora y yo estaba allí, tiesa ante
el micrófono, la música ya sonaba
los compases avanzaban hasta mi turno
pero no emití ningún sonido
Me refugié en mi sitio, me tapé la cara
con los brazos, con la vergüenza propia
de un acusado en un tribunal, al que
han desplumado y se dirige, abatido,
a su celda
hasta que alguien salió en mi defensa
"no le habéis apoyado, no le habéis preguntado
si estaba lista, o cómo estaba"
Sospecho que aquella amiga era solo
un desdoblamiento de mi misma,
una versión más mayor y curtida
que le decía a la pequeña niña, muda de
vergüenza, que no podía hacerlo sola
No, si se habían encargado de arrancarme
la voz a la fuerza, para después ni si quiera
prestar atención, o reprenderla -qué aguda,
qué chillona, qué desagradable-
En lo más profundo de mí, sé que puedo
cantar. Cuando lo he hecho sola, me hacía
tan pequeñita, que era incapaz de afinar.
Pero si se unía alguien, si la confianza de
alguien me daba la mano y me decía
"lo hacemos juntas" entonces sí podía
Entonces me miraban y decían "joder,
por qué no cantas así cuando lo haces sola"
Porque siempre he estado sola ante el
escenario, en contra de mi voluntad,
congelada ante la mirada de los demás
-si ya son demasiado las miradas, cómo
soportar también los oídos-
Sentía que hablar era una obligación,
sabemos que elegí hacer mi lenguaje
corporal, tiempo después, no sin antes
elegir, que lo que más me gustaba hacer,
era ponerme delante del espejo,
sola en mi habitación, y cantar.
Comentarios
Publicar un comentario