Hoy no estamos bien, escribo en plural porque nunca estoy realmente sola; menos mal, odio estarlo porque no sé estar o ser; las ventanas están cerradas, y mi -nuestro- reflejo es transparente. ¿a qué puedo atenerme que no sea un clavo ardiendo? yo soy -somos- líquida, y lo apago; me agarro y sin voz te grito: no me dejes; pero a cualquiera le quema, sin duda, sería mejor aprender a estar sola, pero no sé quién soy cuando lo estoy, y decidimos ahogarnos en alcohol, que cura las heridas, y llena un estómago vacío
Llega un momento en todo día, toda tarde, toda noche que me azota un fuerte viento, se lleva consigo todas mis vendas dejándome la piel al descubierto Me encojo y así me quedo pequeñita consumida por el viejo miedo de no encontrarme cuando todo pase estando sujeta a un clavo ardiendo Sacando fuerzas de lo cotidiano en la esperanza peligrosa de un momento con todas las oportunidades perdidas exhausta ante el esfuerzo
Todo es siempre gris y triste, siempre hay algo que falla, que falta, y todo parece ser problema de mi visión de las cosas. Bueno, ¿quizás no? ¿Quizás las cosas son realmente feas, grises y tristes? ¿Quizás sí que está el mundo para sentir rabia? ¿Quizás tengo derecho a sentir dolor y poder expresarlo y no pensar que son paranoias mías, que busco atención? Quizás que puedo pedir afecto si siento que me falta. Quizás no es siempre que exija más de lo posible. Quizás tengo razones para querer rendirme del todo y no es un malvado bicho en mi cerebro el que me deprime. Quizás necesito decir "oye, os echo de menos" y no tomarme una pastilla. Quizás tengo derecho a llorar y a fallar y a sentir desesperanza. Quizás rechazarlo me haga quemarme la piel. /Decir "te echo de menos" es como desnudarme, colgarme mil dianas en el cuerpo y suplicar que disparen. Qué difícil convencerse de que ellos ya no llevan armas. (...
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